Mi Historia

De transformar el exterior, a transformar el interior.

Ikigai; Ser una persona vitamina para otras mujeres a través de mi proceso. Ese es el mio, compartir el camino.

Durante mucho tiempo pensé que mi sueño era tener una marca de ropa. Crecí en una familia textilera, rodeada de telas, procesos y producción. Sabía que quería dedicarme a eso... pero hoy entiendo que ese sueño no era el destino, era el camino. Un camino que me llevó a algo mucho más profundo.

Estudié Negocios Internacionales y Mercadotecnia en la Universidad Anáhuac en CDMX y, en su momento, convencí a mis papás de enviarme a Nueva York para estudiar en el Fashion Institute of Technology (FIT), porque estaba segura de que mi futuro estaría ahí. Pero la vida tenía otros planes.

A tres meses de irme a vivir a Nueva York, conocí al amor de mi vida. A la semana, novios; a los tres meses, comprometidos; y me casé a los 21 años, a seis meses de conocerlo. Hoy, escribo esto a 12 años de casados y contando, pero esa es otra historia.

Regresando al tema, en lugar de Nueva York, comencé una nueva etapa completamente distinta a la que había imaginado...en Mérida.

 Mientras terminaba mi carrera allá, daba clases de patinaje artístico para sostener nuestra vida de recién casados. Fue una etapa que me enseñó bastante sobre resiliencia, disciplina y lo que significa realmente construir desde cero en equipo, pues no tuvimos apoyo económico de nuestros padres al casarnos.

Un año después, regresamos a CDMX por una oportunidad laboral de mi esposo, y fue ahí donde algo empezó a tomar forma. Comencé a compartir en redes sociales  lo que me funcionaba: "good finds", recomendaciones y consejos que me ayudaban en el día a día. Esa intención genuina de compartir creció hasta convertirse en una comunidad.

Y con eso, finalmente, materialicé el sueño de niña. Así comenzó mi marca de ropa, "Steffechegoyen": una marca que nació con un propósito muy claro: empoderar a las mujeres a vestirse para proyectar cómo querían verse, en su mejor versión. Porque siempre he creído que cómo te ves por fuera habla mucho de cómo te sientes por dentro.

Llegaron mis 2 hijos al mundo, con ellos 2 diabetes gestacionales en ambos embarazos, las cuales cambiaron mi vida por completo pues comencé a preguntarme y cuestionarme los hábitos con los cuales había crecido.

Ahí comenzó mi camino hacia el interés en llevar una vida más saludable pues entendí que con la alimentación podías "componerte" o " descomponerte". Fue así como logré controlarla sin necesidad de medicamentos, únicamente con una alimentación consciente e informada.

En fin, por otro lado, la marca creció, llegamos a vender casi siete cifras mensuales a costa de mi cortisol a tope, un sistema nervioso colapsado y se que emprender es duro, pero lo más "duro" es emprender mientras eres, esposa, mamá, hija, atiendes casa, cuentas personales, estados financieros, diriges una fabrica de ropa, un e-commerce y aunque, la verdad sí fue una etapa increíble que agradezco profundamente y no todo era abrumador, definitivamente el haber "llegado" al "sueño" de pequeña, no se sentía pleno.

Y así comenzó a moverse algo dentro de mí. Sentía que comunicaba y  estaba trabajando la transformación de afuera hacia adentro con mi marca, pero era el momento de ir más profundo pues conforme pasaron los años, mi enfoque cada vez iba más dirigido a explorar el interior. Quería entender la raíz, lo que realmente transforma vidas hacia esa mejor versión.

Al mismo tiempo, tuvimos la oportunidad de mudarnos fuera de la ciudad para llevar una vida más tranquila, y ese cambio también vino acompañado de retos importantes: por un lado, sostener una marca con fábrica y operación en Ciudad de México; por otro, construir una nueva vida con mi familia, con hijos creciendo que necesitaban más tiempo de calidad y cantidad con mamá.

Yo siendo yo, sabía que era ahora o nunca. Lloré, me despedí de esa marca que creé con tanto amor, pero al mismo tiempo estaba muy agradecida y segura del camino que quería seguir: crear algo más profundo y con más sustento para compartir.

Fue en una plática de carretera con mi esposo donde dije "¡chíngüese!" —uno de mis lemas por excelencia— y me inscribí a la certificación intensiva de un año en salud integral y bienestar para certificarme como Health Coach en el Institute for Integrative Nutrition de Nueva York. (Paréntesis: si lo vemos por ese lado, sí terminé estudiando en Nueva York, aunque de manera virtual. Otra historia, mismo sueño.)

Ese proceso cambió por completo mi vida. Reafirmé, sustenté y experimenté que la verdadera transformación no empieza afuera: empieza adentro, y empieza desde la historia que te cuentas.

Eres tu ecosistema. Para tener una transformación real hacia una mejor versión, hay que equilibrar y alinear nuestro ecosistema con la persona que queremos ser.

Con "ecosistema" me refiero a tus creencias, tu energía, tus hábitos y tu entorno —sobre todo este último, pues dictará dónde fluirás y dónde te detendrás. Cuando tu interior fluye y encuentra ese equilibrio, el exterior se transforma como consecuencia, de forma sostenible.

Hoy, todo lo que comparto tiene ese mismo objetivo: acompañarte a encontrar tu equilibrio, a simplificar y a construir una vida que se sienta bien... en todos los sentidos.

De todo este camino nace Respiro;
Un espacio donde integro todo lo que he vivido, aprendido y experimentado en mi camino, que seguramente seguirá transformándose y nutriéndose. No conozco aún el destino, pero sí sé que hoy, en este camino, me siento plena, feliz, segura y en equilibrio. En ese lugar donde fluyo y sé exactamente cómo regresar cuando la vida se mueva.

Respiro no es solo un programa.

Es una forma de regresar a ti,
de simplificar,
de soltar lo innecesario
y de construir una vida con más intención y menos carga.

Porque no se trata de hacerlo perfecto. Se trata de encontrar tu forma de hacerlo sostenible. Y quiero que tú también lo sientas.

 

Steph